miércoles, 3 de noviembre de 2010

Herejías



"Estas son las palabras secretas que Jesús vivo pronunció y que el mellizo Judas Tomás, anotó"
Evangelio de Tomás.




Hace ya mucho, demasiado para cualquiera, que llegamos a estas tierras en fatigoso viaje desde la tierra que me vio nacer. Tuve la más alta gracia de acompañar y servir al mejor de los hombres que jamás nació y que sólo una vez más, volverá a nacer. Mi prima le trajo hasta mi mausoleo, bendiciéndome con el honor de su Presencia y con sólo su voz, mi cuerpo arrasado volvió a la vida. Desde entonces le seguí, no me volví a preocupar más por el alimento ni por el descanso. Le seguí dichoso y siendo consciente de no ser merecedor de la Gracia que el Todopoderoso había depositado en mí. Cuando llegó el momento y me reclamó, hurté el cuerpo de su hermano, sacrificado en la infame cruz. Huí con Él, con José de Arimatea y con mi prima María, su mujer que ya entonces estaba en cinta. Atravesamos el peligroso mar y arribamos a las Galias. He matado y muerto muchas veces, gozoso de cumplir Sus deseos. He criado a su prole y a la prole de su prole, durante cientos de años, mucho tiempo después de que decidieran descansar y desaparecer de este mundo que nunca llegó a amarles como merecían. Como mejor he sabido, he enseñado y adiestrado a toda Su Estirpe, pues tiempo he tenido de aprender y manejar las artes y conocimientos de poco menos de dos milenios.

Aquí sigo y aquí seguiré, dichoso de cumplir la más grande misión que a hombre se le haya encomendado. Mi nombre es Lázaro y sé que nunca moriré.

sábado, 2 de octubre de 2010

Extraterrestres, okupas y mucha curiosidad


Estoy que no parpadeo. Parece ser (y vuelvo a comprobar que no es el día de los inocentes) que unos científicos han tenido a bien informarnos sobre la existencia de un planeta (decir exoplaneta me parece redundante) parecido a la Tierra. Se encuentra a 20 años luz, está fuera de nuestro sistema solar y se llama Gliese 581g. Toma castaña. Están bastante seguros de que tiene atmósfera, agua y es rocoso. Los años duran 37 días y no rota sobre su eje, lo que significa que medio planeta siempre está en la oscuridad y en el otro medio siempre es de día. Lo primero que me ha venido a la mente (ahora me llamareis freaky) es la novela gráfica (luego película) de 30 días de Oscuridad. Tela... medio planeta llenito de vampiros y otro medio llenito de gusanos de Dune... y entre ambas franjas una zona que los mismos científicos llaman "terminator", donde los humanos podrían vivir... Tela (de nuevo). Humanos o humanoides más bien, porque deberían soportar tres veces más gravedad y presión... supongo que eso les haría pelín más bajitos y fuertotes... qué cosas... y eso que todavía queda un año y poco para el 2.012... y ya nos dejan caer que igual tenemos vecinos en la manzana de al lado. Todavía no sabemos (o no los han querido contar, que hay teorías para todo) si en nuestro propio edificio hay más okupas (selenitas, marcianos, etc), o si ya nos han visitado (Roswell, Voronev, ¿Fátima? :P) y van y nos sueltan que igual podemos ir a okupar aquella manzana cuando la nuestra la acabemos de pudrir.

Hawkings dijo que casi lo mejor que podríamos hacer es escondernos, no fuera a ser que a alguna especia alienígena le gustara nuestro planeta y vinieran a "descubrirnos", esclavizarnos más bien, que es lo que el hombre ha hecho cuando ha "descubierto" una isla o continente y ha masacrado a los desdichados habitantes que ya la poblaban. Somos un virus, eso lo tenemos claro y tampoco hay que desdeñar la opción de que quien venga de fuera no sea, como mínimo, otro virus, sólo que con más tecnología y seguro, más inteligente. Pensar que si vienen a visitarnos es en "son de paz", da un poco de risa, pero si aún fueran de esa manera, no tengo duda de que nos encargaríamos de fastidiarla de alguna manera. Trato de ser positivo, pero nuestro currículum es bastante penoso y eso hay que tenerlo en cuenta. Algo gordo tendría que pasar, algo que cambiara nuestra mentalidad y sociedad, basada en el poder de unos pocos sobre unos muchos. Algo que erradicara la economía y por lo tanto la envídia y el deseo de tener más... quizá una fuente de energía gratuita e ilimitada...(Tesla, where are you?) eso sería un buen comienzo... Mientras tanto, aquí estamos, mirando por la mirilla hacia el infinito, buscando otra casa que okupar y no hablando muy alto... no nos vayan a escuchar... y vengan (o vuelvan...)

jueves, 8 de julio de 2010

Palimpsesto


¿Qué será de ell@s? Todas esas cosas que se escriben y se pierden en internet... sólo hace falta un error de cálculo al apretar un botón, o escribir mal "laclaveantirrobótica", o un pulsar distraído sobre una "x" y ya está, desaparecen para siempre. No quedan registrados en esta red que todo lo registra, lo etiqueta y lo guarda. No tenemos ni idea de hasta cuando quedarán estas palabras escritas (si no me equivoco al publicar). Uno lo puede borrar todo y sin embargo, en algún sitio se quedan almacenadas (llámalo superordenadordegoogle o llámalo Echelon), sin propietario, acaso, secuestradas, tal vez, pero permanecen. Es así por que ya han salido, existen desde el momento en que se graban.

Revisando en el editor de blogger, me doy cuenta de que hay casi tantos borradores como entradas. Es el laboratorio, el almacén de nonatos a los que le faltan los ojos, una sonrisa, una raíz o un final curvo. Algunas historias empiezan y se quedan ahí, esperando y otras tantas se quedan amnésicas perdidas, sin saber hacia dónde iban o de dónde venían. Todas, sin embargo, están ahí, guardadas, haciendo honor a ese inicio de síndrome de Diógenes que cultivo sin saberlo.

Es muy posible que todo esto nos sobreviva y que acabe siendo como un mensaje en una botella. Alguien, tal vez, nos lea cuando ya nos hayamos olvidado de lo que dijimos o pensamos creer y que, como restos de ADN, puedan recomponer algún tipo de pensamiento o cáracter del que escribe. Uno no es consciente de esto porque de ser así, no escribiría muchas cosas de las que escribe, bien por pudor o bien por maquillar loquenoquieroquesesepademi. El que escribe cambia, los que le rodean cambian también y da la impresión de que llevamos algo inmutable, que hay algo dentro de nosotros que permanece inmutable y a eso nos agarramos, eso somos, además de cambio. Me pregunto si entre todo lo que escribimos, eso queda de alguna manera. Si uno logra... no sé, dejar algo de ese "ser inalterable". ¿Para qué?, puede uno pensar... y uno no sabe responder, pero el caso es que escribe y deja testimonio y firma y dice "hey! estoy aquí". Quizá por eso escribe en un medio atemporal que sólo hace que crecer (como el Universo, mira tú por donde).

Las ideas que se escapan, los textos que se borran, son las posibilidades que tal vez otro aproveche un día. Estoy convencido de que no nos necesitan para existir, ellas ya existen desde hace mucho y sólo hacemos de receptores, las tomamos, las vestimos y fingimos que son nuestras (como los hijos, mira tú por donde). Uno viene como un libro en blanco y ellas nos adoptan, viven con nosotros y nos hacen soñar (o vivir, que no lo tengo muy claro).

sábado, 3 de julio de 2010

Apología y Viajes


En Madrid soy mejor persona. Llevo una semana comprobándolo desde que la semana pasada, por cuestiones relevantes pero que no sé si vienen al caso, estuve de "finde" en dicha ciudad. El viaje resultó raro, desorganizado y azaroso, pero mereció la pena. Volar con Riánse-air es, ya de por sí, una aventura, no sólo por tener que ir a Girona con el autobús que te toque en suerte, si no porque nunca sabes cuando despegarás. El caso es que me pudrí tanto con toda la intendencia que cuando por fin llegué, aún llevaba el chip Barcelona puesto. Es decir, caminar con paso firme (sin tener ni idea de dónde estoy ni como se llega al hotel), cara de pocos amigos (en realidad tengo pocos, pero el resto del mundo no lo sabe) y desenvoltura urbanita (vistazos rápidos al mapa-laberinto del metro localizando destino, transbordos y finales de línea).

El hotel, que resultó ser un "hotel hallazgo" del muy querido "agárralo.com", era ya una buena prueba de la aventura que estaba dispuesto a vivir. Estaba lejos del centro, pero lejos, lejos. Después de 3 líneas (sin pisar la circular, porque me parece una línea infinita) y de un largo paseíto entre zonas industriales, pude llegar a destino. Me registré, pagué, me duché, me tumbé y volví para el metro, para sentir que realmente estaba en Madrid y no en un polígono de las afueras de Barcelona. Mi estado era nervioso, cauto, llevaba esa máscara que uno se pone cuando es un urbanita curtido y previene cualquier golpe que pueda recibir de sus congéneres (malvados o no). No fue hasta que me puse a escuchar a Egon Soda, que me empecé a dar cuenta de que había abierto una brecha en mi realidad y de que podía hacer lo que me diera la gana. Egon me recuerda a Madrid, ya sé que son de Barcelona, pero es una historia compleja. Total que a partir de ahí, anduve "feliz como una lombriz", por las calles y callejuelas de "Madriz". Allí la gente se llama Felipe, Fernando, Mariló, Margarita, Paloma y eso es algo que me resulta extraño y fascinante. Como las paradas de metro "Mar de cristal", "Diego de león", "la Latina", "San Chinarro" (debió ser un santo oriental gigantesco) "Lavapiés" o como los pueblos de alrededor "Ribasvaciamadrid" (que no sé si ribas iba hacia Madrid o que ribas vaciaba Madrid).

Creo que no se notaba el acento, aunque alguna vez se me escapó un "deu" y no es porque reniegue, ni me averguenze ni patatín-patatán, simplemente es porque cuando voy a algún sitio sufro una especie de transformación y hago lo posible por ser aborigen. Algo se me debe notar en la cara, porque no creo que quedara un pedigüeño, puta, o colaborador de ONG que no me parara a contarme su vida. Sin duda cambio y se me debe de poner cara de bonachón (o de tonto). Paseé sin rumbo (es de las cosas que más me gustan), busqué cafeterías, librerías, bares de tapas y disfruté yendo de safari analizando los usos y costumbres de las gentes del lugar. Aprendí que la "clara" también puede ser con gaseosa, que los bocadillos de jamón (si no se pide expresamente un "pantumaca") sólo llevan jamóny que hay una diferencia entre tapa y ración. Me sorprendí de que las primeras fueran gratis y estuvieran incluídas con la clara (con limón, por supuesto). Me hizo pensar en las diferencias de precios y me pregunté por qué en esta ciudad donde vivo, tan cosmopolita, guay y megamoladora, me cobran por todo y si puede ser más caro. Otra cosa que me enfermó es cómo me sentí cuando vi a tantos tipos vestidos con la camiseta de la selección (España-Honduras) y banderas de España. Los miraba con cierto apuro porque según la creencia popular catalana, todos debían ser una panda de fascistas y peperos. Y no, en absoluto. Me fastidia haber heredado unos prejuicios en los que no creo, pero que aquí (digan lo que digan) siguen estando presentes y muy presentes. Haber nacido en Catalunya, para mi representa tanto como haber nacido en el Hospital de la Vall d'Ebron, algo circunstancial. Me siento tan catalán, como español o europeo o terrestre o sistema solariano o vialactense. Supongo que por estas palabras podría ser quemado por hereje en Plaça Catalunya. En fin, me da igual. Hablo en castellano por que es mi lengua materna y paterna y porque me entiendo con más gente y hubiera preferido estudiar más inglés que catalán. No reniego de nada, pero tampoco quiero ser miope.

Total, que Madrid mola, que me gustará volver de nuevo y que me gusta más abrir puertas que cerrarlas.

(Por cierto, los de "La Rosa de los Vientos", geniales!! :D)

jueves, 24 de junio de 2010

Incidente


Serían las 16 o 16:30 cuando salí del trabajo. Mi hora de salida (por la que me pagan) es a las 15, pero mejor no sigo por ahí, por que eso es otra historia y me sentará mal la comida. O sea, que salgo tarde, en medio de un estado catatónico y me voy a buscar el autobús. Tengo hambre, hace calor y me pongo los cascos para escuchar al bueno de Santiago Vázquez hablar de fantasmas. Llego a la parada, pasa uno, dos, tres y al que hace cuatro me subo. No me gusta subir el primero, así que siempre dejo que se me cuelen dos o tres (normalmente ancianas con codos afilados). Hoy no hay carritos (eso es un eufemismo, por que de itos tienen poco), así que respiro tranquilo. A estas alturas, Santi y Fer están comentando las psicofonías "interesantísimas" producidas en un hotel de Terrassa. Me quedo de pie en la zona de carritos, consigo ventanilla. Un señor que luce, sin ninguna duda, su camisa favorita y que hace tiempo olvidó lo que es el gel de baño nos ameniza el trayecto. Noto cansancio en los pies, no sé por que cuando duermo poco, los que primero se quejan son los pies. Pienso que debería hacer el pino más a menudo. Ahora escucho "voces del más allá" (repetidas seis veces y limpiadas digitalmente) que dicen: "mi hermana", como en un susurro. Miro por la ventanilla y me empiezo a dar cuenta de que hace un día estupendo. Me dedico a mirar los coches y motos que nos adelantan. Semáforo, nos paramos. Me fijo en el tipo de la motocicleta que se ha parado al lado. Algo no cuadra. Casco, traje, moto negra impoluta, bragueta abierta y huevos al aire. Me fijo mejor y sí, lleva los huevos al fresco. La bragueta abierta hasta el extremo de no haberse abrochado ni el botón de los pantalones y ni rastro de calzoncillos, slip o bóxer. Dos protuberancias peludas, me saludan cómodamente reposadas en el asiento negro. Estoy por picar en la ventana, para avisar, pero es sólo durante un segundo. Luego pienso que no puede ser un acto accidental, que los huevos no se escapan así como así y que llevar los huevos al fresco... bueno, eso se nota, el airecillo... la melena al viento... Así que pienso que sería terrible hacérselo notar y que me devolviera una sonrisa. En el ipod ahora comentan la singularidad de una parafonía que, diciendo lo mismo, se ha grabado en dos sitios distintos con un intervalo de tiempo distinto, con la misma cadencia de voz. Semáforo, verde y rugir de motores. El exhibicionista testicular arranca y se pierde en la tarde calurosa de Barcelona. Me da por pensar que a pesar de que nos lo merezcamos no llegaremos a la extinción. Alguien o Algo, por ahí arriba o abajo, se lo pasa bomba con nosotros.

Nota de la imagen: la motocicleta no era la de la marca de la imagen, pero por razones obvias, me ha parecido de lo más apropiado.

miércoles, 9 de junio de 2010

Kybalion, ceguera y perrillas.

Parece ser, según algunos dicen y otros apuestan, que tengo serios problemas con las clases pudientes y me dirijo a ellas con excesivo rigor. Hay un refrán en Catalunya que dice: "qui paga, mana" (quien paga, manda) y por lo visto eso no lo acabo de llevar... demasiado bien. Es como si me faltaran por resolver algunas importantes incógnitas cuando la oigo. Quien paga, manda... ¿Quiere eso decir que sólo hace falta dinero para mandar? Por que, para mandar a otro (polaridad), creo yo, vamos, según mi humilde entender, hacen falta muchas cosas y quizá la primera (1) sea "aprender a mandar". Es decir, tener en consideración que se le están dando órdenes a otra persona (con toda una manera de ver la vida singular, con su ética y dignidad correspondiente) y que esa persona, con su buena o mala voluntad, querrá o sabrá ejecutar de la manera, tiempo y forma que considere oportuno. Lo segundo (2), pero no menos importante, es tener conocimiento de que el dinero no (necesariamente) tiene que comprar todo en una persona (física y espiritualmente). Lo tercero (3) es consecuencia de lo primero y lo segundo (causa y efecto), por que cuando (1) y (2) se olvidan, definitivamente pierde valor tanto el que paga como el que obedece. El que paga, está claro, no aprende un carajo de lo que significa el "trato a un igual", por tanto se empobrece y empequeñece, no llegando a ser mejor de lo que es. El que obedece... puff, el que obedece se olvida de que no se miden con dinero todas las cosas de este mundo y quizá, no recuerda que la vida que tiene, el tiempo que tiene, todo lo que sabe, lo que quiere y es capaz de saber y querer, se ve reducido a un objetivo y valor económico. Incluso puede que tal vez, sea capaz de censurar a quien paga por sexo, o a quien paga por matar o a quien paga por los actos más abominables que se le puedan ocurrir. Desde un extremo, sí, pero es comparable (correspondencia). En todos esos aspectos uno pierde su humanidad, su libertad y quizá un poquito su alma (si eres ateo o agnóstico, puedes saltarte la última parte).

Normalmente, aceptamos ese cambio monetario. Trabajamos para vivir (habría que pensar sobre eso), trabajamos para cubrir unas necesidades, a veces básicas y otras totalmente prescindibles y en algunos casos trabajamos para desarrollarnos humanamente o simplemente sentirnos parte de un grupo social (vibración). No digo que trabajar sea malo. Muchas veces es la excusa perfecta para suplir otras carencias o para evitar hacernos cargo de otras responsabilidades. Ése el caso de los que viven para trabajar, grupo denostado y muchas veces despreciado por las alegres cigarras de toda sociedad. Estas actitudes, las puedo entender en mayor o menor medida, lo que me parece perverso es la traducción, es que éso, se haga a cambio de dinero. ¿Quién fija esa cantidad de dinero?¿Quién decide que mi tiempo vale tanto y el tuyo vale tanto y el de otro vale tanto? ¿Qué clase de loco psicópata puede pensar que el dinero puede rebajar, humillar, incluso destruir a ser humano?. Por que, no olvidemos que el dinero, como la justicia, es ciego, va y viene (ritmo), pero que la vida que tenemos es finita, al igual que nuestra oportunidad para ser personas, mejores de lo somos.

En fin, que visto lo visto, es cierto, tengo serios problemas con esta... mentira, que aceptamos y creemos para poder ser, como mínimo, animales sociales (capitalistas y dependientes) (mentalismo). No digo que esté mal, digo que podría ser mejor (generación)si NO nos olvidásemos que detrás de cada bultito con patas, hay una persona igual de complicada, compleja, sencilla o simple, de lo que somos cada uno de nosotros.

domingo, 6 de junio de 2010

Crack's


No sé cómo será en vuestros planetas pero aquí, donde vivo, el tema de los cracks está a la orden del día. Te puedes cansar de oír historias rocambolescas y de película, de vidas de genios que lo tienen todo, por que nacieron para tenerlo todo y que viven vidas estupendísimas alcanzando y superando barreras más allá de lo imaginable. Genios de la informática, finanzas, arquitectura, diseño, etc, etc, que en estos tiempos de crisis, son figuras, modelos a los que seguir y adorar. "Sí, es que era un puto-crack y claro, está trabajando para xxxx en Malaysia, por que claro, tiene cuatro o cinco idiomas y gana un pastón" o "como fue número uno de su promoción, empezó a trabajar en xxxx y ahora es consultor y vive entre Whashintong y Nueva Zelanda, ganando una pasta increíble". A uno cuando le cuentan esas cosas dice: "pues mira que bien"; y cuando le dicen que el "puto-crack" tiene la edad de uno, o menos, a uno le da qué pensar, por que claro uno no es un puto-crack... y ni siquiera llega crack. Tal vez falten los idiomas, la pasión por algo, la inteligencia, el tesón, los pocos escrúpulos o la ambición. Sí, falta todo eso. Aún así, si uno tuviera toooodo eso, también tendría que forrarse para llegar a ser crack, por que, por supuesto, en esta sociedad tan estupendísima capitalista que tenemos, todo se acaba midiendo en dinero.
He notado, también últimamente, que incluso hay dos o tres programas en la T.V. que van de mostrar la vida de ric@s, o casas de ric@s. Me hace pensar que de repente tengan tanto éxito o demanda, ahora que precisamente la crisis todo lo devora. ¿Ésas vidas tan estupendísimas, llenas de lujo y despilfarro que roza la obscenidad, se han de convertir en lo que debemos anhelar, desear y tomar como modelo?. Tengo miedo. Miedo de no saber ver dónde se encuentra el equilibrio, de perderme y dejarme arrastrar por esas "máquinas-ocultas-de-generar-necesidades". No recuerdo quién, pero alguien dijo que: no es más rico quien más tiene, si no el que menos necesita. Tengo miedo de olvidarme de eso, de dejarme lavar el cerebro y pensar que como no cumplo ningún requisito de crack, voy a empezar a sentirme más pequeño y lo que hago menos importante.
Empiezo a sospechar que nos han tendido una trampa. Una en la que te miden constantemente y en la cual siempre llegas por los pelos al aprobado. No sé quien construye la escala de medir (sospecho que lobbys que quieren estrujar más a "la masa" no ilustrada), pero me parece que son los mismos que se están cargando a un clase social que no está arriba ni abajo y que sostiene a unos y a otros.
El otro día, uno que mide con esa vara, me dijo "¿no te gustan los retos?" y sigo respondiendo lo mismo: "Sí, pero no los que tu quieres que lo sean para mí". De verdad, que llegados a este punto, no sé si odiarlos o envidiarlos. Quizá, con un poco de suerte, consiga alegrarme tanto por ellos, como por mí.
Buenas noches.